Sí, estoy de vuelta en casa. Llegué ayer, por la mañana, después de dos horas en tren donde pude durante un rato ver el paisaje tan repetido durante toda la semana a lo largo de las horas desde mi ventana. El tren me alejaba de Santiago.Y es que no se pueden hacer planes mientras caminas. Es algo que he ido oyendo muchos días, pero que he aprendido a golpes. Tienes que escuchar al cuerpo y es él quien decide. El lunes por la tarde, sin embargo, hablando con mi amiga Bea, planeaba acelerar para intentar llegar a Sarriá en 7 días y así unirme a ella y acabar el Camino juntas. Y es que estaba tan bien. Por primera vez en toda la semana, no me dolía nada, ni una pizca. El resto del grupo se quedaría en León, pero yo seguiría unos kilómetros más hasta Virgen del Camino. Apenas siete, pero así iba adelantando poco a poco.






