8 de mayo de 2014

Urubamba

Pues sí, ya estoy en Perú, más concretamente en Urubamba, a unos cuarenta kilómetros de Cuzco (aquí Cusco), lo que se traduce en algo más de una hora de alocadas carreras en combi (furgoneta para 11 pasajeros y conductor).

El pueblo, a casi 3000 metros de altitud, está encajonado entre impresionantes nevados (montañas de más de 5000 m en las que hay nieve todo el año) y es la capital del sector de la zona. El centro es una perfecta cuadrícula con altas aceras y casas blancas de un solo piso a un lado y a otro, en las que puerta y ventanas están pintadas de azul oscuro, verde o granate. Detrás de las puertas imponentes patios alrededor de los cuales viven varios vecinos, vestigios de la época española.


Estoy en un colegio de secundaria, donde casi 500 niños estudian desde las 8 hasta las 2 de la tarde. En el cole hay 19 internas que por vivir lejos de Urubamba o por diversas situaciones personales están de lunes a viernes compartiendo desayuno, comida y cena así como habitación con literas y tareas varias para que la convivencia sea lo mejor posible.

Os podría contar infinitas anécdotas e historias de estos dos primeros días de aterrizaje, donde la altura todavía me hace sentirme borracha de vez en cuando y he tenido que apelar a la memoria olvidada para explicar vectores, formulación orgánica, el máximo común divisor, enseñar a pronunciar inglés, hacer origami (Raquel, la cajita un éxito, menos mal!) o explicar que es un plagio... así como aprender a pelar habas (sí, aquí las habas son enormes y hay que quitarlas las cáscara) o maiz blanco inmenso...

Además sigo alucinando con la cantidad de riquísimas verduras, frutas y tubérculos que hay en los mercados donde las mujeres siguen vistiendo llamativos trajes y sombreros de todos los tamaños y colores. Hasta de copa blancos...

No sé si voy a poder conectarme muy a menudo, pero os intentaré ir contando y enseñando cómo es la vida aquí y los descubrimientos que vaya haciendo. Hasta con suerte podré poneros alguna receta rica que me enseñe a hacer Simeona, quechua hablante, con la que me entiendo de aquella manera, pero me tiene de pinche y está dispuesta a que aprenda los secretos de cómo cocinar rico para entre 60 y 150 personas a diario. Lo que no sabe es que ya por cocinar sobre la lumbre y con verduras recién cogidas de la huerta, la comida es especial.


¡Buen día para todos!

7 comentarios:

  1. Vaya! me alegro de que hayamos triunfado con las cajitas!!! jajaja
    Estoy deseando ver fotos de tus días por Perú!
    Seguro que todos esperamos que te puedas conectar de vez en cuando para mantenernos actualizados!!
    Un abrazote enorme!!!

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  2. Eso, conectate siempre que puedas, así nos deleitas con tus comentarios.
    ¡Claro que es todo un lujo comer esas exquisiteces! Aunque aquí también comes verdura recien cortada de la huerta.
    Feliz dia

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  3. Pues ya sabes.. te espero en Ecuador,me alegro de que andes por este continenete.. Un abrazo :)

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  4. Hola Carmen!

    Es un placer leerte y abrir la mente con tus experiencias, así que espero también que puedas conectarte de vez en cuando para contarnos.
    Disfruta a tope!!! tiene que ser una experiencia única.

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  5. Carmenn q guayyy! Cuanto me alegro de leerte y de q estes disfrutando!!! Sigue informando!! Un besazoo. Soy Vero

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  6. hola Carmencita! lo mismo digo..me alegro k todo vaya bien.. sigue disfrutando y contándonos todo lo k puedas.. un beso muy fuerte

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